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Salud - Mar. 2009

 

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Marzo Lider Efectivo

Salud Lider Efectivo

 

El Reloj Interno de la Obesidad

reloj de arena

Las dietas hipercalóricas podrían descompasar el reloj biológico del organismo e inducir problemas de obesidad.

Modificar los ritmos habituales de dormir o comer y, en definitiva, alterar el reloj interno que todos tenemos, podría generar aumento de peso y hasta obesidad, según un estudio de la Northwestern University (Illinois, EE.UU.). La investigación identifica cambios moleculares y de conducta cuando el reloj biológico está alterado. Los investigadores no conocen al detalle cómo el reloj interno controla la acción de comer y el metabolismo, pero los resultados muestran que hechos como ganar peso y las alteraciones metabólicas, incluida la diabetes, aparecen cuando éste no funciona.

Todos contamos con el denominado reloj biológico o circadiano, encargado de regular los fenómenos biológicos del organismo que se suceden en espacios regulares de tiempo. La función más conocida es el control de los ciclos de sueño-vigilia, además de varias funciones metabólicas (hormonas como la testosterona o las enzimas hepáticas). La maquinaria principal del reloj se localiza en una estructura del hipotálamo llamada núcleo supraquiasmático. Se sabe también que los genes que componen sus neuronas siguen un ciclo de 24 horas, aunque todavía no se conoce cómo están organizadas. Cualquier alteración de los ritmos biológicos tiene efectos sobre el organismo (desórdenes psiquiátricos, neurológicos y hasta cardiovasculares, entre otros).

Alteraciones peligrosas

El reloj circadiano también regula los ciclos del apetito. Investigadores de la Northwestern University (Illinois, EE.UU.) han publicado recientemente, en la revista ‘Cell Metabolism’, un estudio sobre la alteración de las rutinas alimentarias y sus consecuencias para la salud. Según la investigación, una dieta con alto contenido en grasa altera el funcionamiento normal del reloj biológico y podría llevar al desarrollo de obesidad y diabetes. De ser así, el estudio confirmaría la interrelación existente entre todos los ritmos que se dan en el organismo y, sobre todo, la correspondencia entre el grado de alteración del reloj con las funciones metabólicas del organismo. Si se altera el reloj, se modifica una función metabólica, y así se rompe la orquesta que mantiene la sinfonía del ritmo global del organismo.

La investigación, dirigida por Joe Bass, endocrinólogo de la Northwestern University, se ha realizado con ratones de laboratorio criados en la oscuridad para que solamente reflejen sus ritmos internos. A dichos animales se les ha alimentado con comida de alto contenido graso, dando como resultado cambios importantes en su dieta y en sus patrones de sueño. Los animales dormían en horarios intempestivos y comían cuando deberían estar descansando.

Los ciclos del reloj y el metabolismo se retroalimentan, creando un círculo vicioso

Por tanto, la alteración que produce en el reloj biológico una ingesta hipercalórica se relaciona con la alteración del sueño, lo que incita a su vez una sobrealimentación mayor aún, creando un círculo vicioso de difícil salida. El estudio sugiere que el ritmo circadiano y el metabolismo están íntimamente relacionados, por lo que perturbar el equilibrio del reloj biológico podría tener un efecto negativo en cadena. «Los ciclos del reloj y el metabolismo se retroalimentan creando un círculo vicioso», asegura Joe Bass.

Relación directa con el metabolismo

En resumen, el mecanismo central del reloj biológico se altera y modifica las señales internas que controlan el apetito. Los ratones acaban por comer más y, por tanto, tienen más probabilidades de sufrir problemas derivados del sobrepeso (obesidad, diabetes o problemas cardiovasculares). Traducido a seres humanos, significa que las personas podrían tener dificultades para dormir o directamente sufrirían insomnio, aumentando las probabilidades de acudir a la nevera y darse un ‘atracón’.

Según Joe Bass, «el tic-tac del reloj se desacelera», con la consecuente alteración el mismo. El científico añade que «el efecto puede ser bastante rápido, en cuestión de días». Afirma, sin embargo, y tras aludir a varios estudios que muestran la mayor complejidad de las reacciones humanas ante cambios en la alimentación, que el «efecto no sería automático en los humanos».

A Joe Bass no le extraña la relación existente entre el ritmo circadiano y el metabolismo, sobre todo porque la expresión de algunos de los genes implicados en el metabolismo lipídico sufren transformaciones en ciclos de aproximadamente 24 horas.

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¿Le Falta Sueño? Vigile su cintura...

Falta de sueño¿Podría la clave para perder peso en algunas personas ser tan sencilla como dormir más?

Posiblemente. Una nueva investigación sugiere que las personas que no duermen lo suficiente tienden a pesar más y que el sueño puede afectar los niveles de las hormonas leptina y grelina que regulan el apetito.

"Existe un equilibrio dinámico entre el sueño apropiado y una salud adecuada. La privación del sueño afecta el peso y muchas otras cosas. Si se priva del sueño, hay un número de consecuencias, incluso que afectan sus hormonas, el apetito y el estado de ánimo", dijo el Dr. Patrick Strollo, director médico del Centro de medicina del sueño del Centro médico de la Universidad de Pittsburgh.

Dos de cada tres estadounidenses tienen sobrepeso, y casi uno de cada cinco es obeso, de acuerdo con los U.S. Centers for Disease Control and Prevention. Y aunque la mayoría de la gente está consciente de la relación que existe entre la dieta, el ejercicio y el exceso de peso, pocos saben que la cantidad de tiempo que duermen cada noche también puede afectar su peso.

Investigadores del Centro de trastornos del sueño del Hospital general Sentara Norfolk de Virginia realizaron dos estudios, en cada uno participaron mil hombres y mujeres, y hallaron que los que informaban dormir menos tendían a pesar más.

Desde luego, es posible que tener sobrepeso haga que sea difícil tener una noche de sueño placentera.
 
"Las personas que tienen sobrepeso podrían tener un sueño menos tranquilo debido a la acidez gástrica, a los ronquidos o a trastornos del sueño más graves como la apnea del sueño o el síndrome del comedor nocturno", señaló la Dra. Michelle May, autora de "Am I Hungry? What To Do When Diets Don't Work" (¿Estoy hambriento? Qué hacer cuando las dietas no funcionan).

Sin embargo, destacó, "actúa de ambas maneras", y esa falta de sueño puede afectar el peso. La privación del sueño afecta la química corporal, el apetito y las elecciones que se hacen a lo largo del día, aseguró May.

En otro estudio reciente participaron doce hombres saludables que estaban en su veintena. Cada hombre durmió sólo cuatro horas durante dos noches. El estudio halló que los niveles de leptina, una hormona que le dice al cerebro que es hora de dejar de comer porque el estómago está lleno, se redujeron en 18 por ciento durante el periodo del estudio de dos días. Los niveles de otra hormona, la grelina, que activa el mecanismo del hambre, aumentaron en 28 por ciento.

En promedio, los hombres informaron que su nivel de hambre aumentó en 24 por ciento.

"Las hormonas cambian con la pérdida y privación de sueño", apuntó Strollo. "La privación del sueño puede afectar el apetito y también el tipo de alimento que uno desea. Cuando se tiene privación del sueño, por lo general no se tienen ganas de comer palitos de zanahoria".

May estuvo de acuerdo, agregando que "cuando una persona está cansada, es menos resistente al estrés y a otros desencadenantes emocionales de la comida. Cuando se come para ayudar a manejar las emociones, se es más propenso a elegir alimentos reconfortantes como el chocolate, los helados o las papas fritas. Puesto que comer sólo ayuda temporalmente, una persona puede buscar alimentos una y otra vez para sentirse mejor.

Dormir lo suficiente es la mejor manera de impedir que la privación del sueño contribuya al aumento de peso", aconsejó May. "Cuando no puede dormir lo suficiente, preste más atención a la cantidad que come y a cómo maneja la fatiga y el estrés. Una caminata de corta distancia podría ser más vigorizante que un viaje a la máquina expendedora de dulces".

Strollo dijo que aunque la mayoría de la gente necesita entre siete y ocho horas de sueño por las noches, algunas personas podrían necesitar hasta diez, mientras que a otras les bastaría con apenas cinco horas.

La mejor forma de determinar la cantidad de sueño que usted necesita, apuntó, es tomarse unas largas vacaciones y luego de un par de días de haber recuperado el sueño perdido, vea cuántas horas de sueño necesita para despertarse sin la alarma de un reloj. En vista de que muchos estadounidenses no toman vacaciones largas, si siente que no está funcionando al cien por ciento todo el día, o que está haciendo cosas para mantenerse despierto, como beberse un café expreso doble, es probable que no duerma lo suficiente, dijo.

May agregó que era importante recordar que "la alimentación saludable, la actividad física y el sueño no son un lujo, sino necesidades".

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